ZONA DE CONFORT
- 25 may 2020
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Inmersos en el trabajo cotidiano podemos vernos de repente impulsados a necesitar cierto grado de comodidad para realizar determinada tarea. Es decir acudir en el momento que lo requerimos a nuestra zona de confort.
Ese espacio en el cual reflexionamos, perfeccionamos nuestro trabajo, lo contextualizamos y lo volvemos más productivo.
Creo que para encontrarnos a nosotros mismos es necesario tener una conversación íntima con nuestros intereses y con nuestras prioridades. Debemos hallarlo en nuestras circunstancias, en los hábitos que tengamos, en el entorno de trabajo del cual nos rodeamos.
Es importante saber reconocer que las cosas de las que nos rodeamos y que escogemos rodearnos son también parte de nuestra zona de confort. Pues bien.
De lo que se trata es de saber escoger las cosas que nos motivan internamente y que nos acompañan en nuestros momentos de mayor productividad y según nuestra actividad quizás de mayor reflexión.
También relacionarnos con nuestra intimidad requiere comunicarnos con nosotros mismos y ahora pensemos un rato.
¿Son estos realmente los momentos de mayor productividad?
Es posible, lo que sí es seguro es que son los momentos de mayor contacto con nuestras circunstancias diarias es el momento en el que las traemos, las hacemos nuestro objeto de reflexión y las incorporamos a nuestro acervo a nuestros recursos, encontramos en nuestra persona el espacio que ocuparan y la función que tendrán. Encontrar lo central en nuestro interior, aquella idea o circunstancia que nos permite validar nuestras actividades anteriores y posterior.

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