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Mi religiosidad: un comentario personal

  • 11 abr 2023
  • 2 Min. de lectura

Que difícil es hablar de dios cuando no se lleva una práctica del catolicismo, hablar de dios es necesariamente hablar de la forma en la que vemos nuestra naturaleza, de la forma en la que vemos el transcurrir del tiempo en cuanto a nuestra experiencia se refiere.

Personalmente creo en el presente, habiéndome dedicado a la informática y a la producción visual debo ver que cuanto más realizado me siento es cuando más exacto soy en mi actividad, cuando más realizado me siento es cuando más creativo soy en base a herramientas y en base a diferentes recursos que uno tiene gracias a la tecnología.

Es por esto que siempre he intentado entender a Dios proponiendo como principio mi experiencia y mis valores, siempre he creído que el entendimiento de dios tiene que ver más con una ética del comportamiento basada en valores solidos que rijan nuestra experiencia cotidiana. En cuanto a nosotros mismo y en cuanto a nuestra relación con los demás.

La sociedad moderna nos insiste en producir más y más todos los días para poder obtener de manera rápida toda gratificación posible que podamos comprar. Pero en realidad no se nos enseña a apreciar lo que tenemos.

Debemos entender que a todos sin distinción se nos regala un día para poder usarlo de la mejor manera posible, se nos regala la posibilidad de usar nuestro intelecto y desarrollarlo en cualquier disciplina que escojamos, se nos regala la capacidad de usar nuestro cuerpo para movernos y para recorrer distancias.

Se nos permite durante este lapso de tiempo llamado vida poder desempeñarnos en cierta disciplina y entregar el fruto de nuestra habilidad a un mundo que parece ir más rápido cada vez.

Todo lo que vemos a quien está acostumbrado a sorprenderse lo estimula visualmente, para este tipo de personas es un deleite ver los atardeceres de la ciudad que nos entregan sus mejores colores.

Es un verdadero deleite poder acceder a una vitrina comercial que se nos propone con tan solo apretar una tecla, la oferta más grande de posibilidades para poder conocer

Pero aprender a sorprenderse no es fácil, para sorprendernos debemos también a aprender a recogernos y con recogernos entiendo dedicar un espacio a tu obra que da como resultado tu acividad, es decir invertir tiempo y mucho esfuerzo a una actividad a la que le dediques cuerpo y alma.

Replegarse y desplegarse van íntimamente unidos nos permite entrar en contacto con las cosas más simples que la vida te puede ofrecer, nos enseña la humildad que debemos tener ante el desvalido por ejemplo.

Él desvalido aparece inesperadamente cuando pasas a lado quien extiende una mano y dedicas un instante a depositarle unas monedas en sus manos deteniendo tu marcha.

Veamos, un acto de bondad como el descrito nos permite entrar en una dimensión diferente, por un instante estamos abriendo una cortina viendo en el rostro del otro una realidad diferente a la nuestra.

Una realidad a la que podemos asomarnos pero solamente de forma parcial.

Esa es la forma en la que practico mi religiosidad, esa es la forma en la que entiendo mi relación con Dios,

Dios es sorprenderse ante los atardeceres

Dios es ser agradecidos con nuestras cualidades y características únicas.

Dios es esfuerzo para perseguir objetivos,

Dios es detenerse cuando una mano se extiende ante ti

 
 
 

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